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Análisis de la aplicación en el mercado global de materiales de aleaciones odontológicas

Los materiales de aleaciones odontológicas se pueden clasificar según su contenido de metales preciosos en aleaciones de metales preciosos, aleaciones de semimetales preciosos y aleaciones de metales no preciosos. También se pueden categorizar por su uso en aleaciones tipo I, II, III y IV, o por sus elementos principales en aleaciones a base de oro, a base de plata, a base de paladio, a base de cobre, etc. A continuación, analizaremos la situación de aplicación en el mercado global de las aleaciones de metales preciosos, semimetales preciosos y metales no preciosos.

I. Aleaciones de metales preciosos

Según la norma ISO 1562, estas aleaciones son aquellas con un contenido de metales preciosos ≥75 % en peso, entre los que se incluyen el oro (Au) y los elementos del grupo del platino (platino, rodio, paladio, iridio, rutenio, osmio). Debido a su elevado contenido de metales preciosos, estas aleaciones cuentan con una excelente biocompatibilidad, tonalidad, resistencia a la corrosión y capacidad de colado. Entre las aleaciones de metales preciosos, el oro es el material con mayor trayectoria de uso en odontología. Sin embargo, su consumo ha experimentado fluctuaciones considerables, especialmente entre 1969 y 1984, a causa de variaciones drásticas en el precio del oro. En 1978, el consumo de oro odontológico alcanzó máximos de 24 toneladas en Estados Unidos, 14 toneladas en Japón y 27 toneladas en Alemania. No obstante, cuando el precio del oro subió hasta los 850 dólares por onza en 1979, el consumo odontológico se desplomó: la cifra anual bajó a 21 toneladas en total, con 12 toneladas tanto en Estados Unidos como en Japón. Por el contrario, Alemania sufrió un impacto menor gracias a medidas protectoras específicas.

En aquella época, con el fin de reducir costes, surgieron nuevas líneas de investigación en aleaciones metálicas odontológicas, que sustituían parte del oro por paladio y plata para disminuir su proporción en aleaciones de bajo contenido aurífero, como las aleaciones a base de paladio y las aleaciones de plata con trazas de oro. Otra categoría corresponde a las aleaciones de metales no preciosos, como las aleaciones cobalto-cromo y níquel-cromo. Sin embargo, dado que las aleaciones sustitutas (incluidas las de paladio) presentaban constantemente problemas como corrosión, reacciones alérgicas y otros factores de riesgo para el organismo humano, los países desarrollados (como Alemania) siguen empleando aleaciones de metales preciosos.

 

 

II. Aleaciones de semimetales preciosos
Según la norma ISO 8891, estas aleaciones poseen un contenido de metales preciosos entre el 25 % y el 75 % en peso; su objetivo principal es rebajar la proporción de oro, platino y otros elementos, sustituyéndolos por plata, cobre, paladio, etc. Con ello se busca no solo abaratar el coste de la aleación, sino también conservar (o incluso mejorar) sus propiedades mecánicas, lo que ha propiciado su amplia utilización en la práctica clínica. Las aleaciones odontológicas a base de paladio experimentaron un rápido desarrollo y aumento de consumo a partir de 1979. El consumo mundial de paladio en odontología pasó de 18,4 toneladas en 1980 a un máximo de 42 toneladas en 1997. No obstante, cuando el precio anual medio del paladio alcanzó los 680 dólares por onza en 2000 (incluso superando los precios del oro y el platino), sumado a las reservas de los países europeos respecto a las aleaciones paladiadas, el uso global de paladio en odontología fue disminuyendo progresivamente, hasta situarse en aproximadamente 20 toneladas en 2008. Actualmente, Japón y Norteamérica son los mayores consumidores de paladio odontológico. Sin embargo, tras la reducción de las subvenciones del seguro sanitario japonés, su consumo bajó hasta las 8,6 toneladas en 2008 (representando alrededor del 43,7 %). En Norteamérica, después de la caída de precios del paladio en 2000, el consumo empezó a recuperarse lentamente, alcanzando las 8,4 toneladas en ese mismo año. En Europa, el uso descendió de un pico de 8,1 toneladas en 1997 a apenas 2 toneladas en 2008.
 
III. Aleaciones de metales no preciosos
Al no contener elementos de metales preciosos, estas aleaciones tienen un bajo coste y llevan mucho tiempo utilizándose de forma generalizada, especialmente en países en desarrollo. Sus tipos principales son las aleaciones níquel-cromo, cobalto-cromo y las aleaciones de titanio. Gracias a su ventaja económica, estos materiales se han ido introduciendo progresivamente en el mercado odontológico, modificando rápidamente la cuota de mercado de las aleaciones dentales y generando un escenario de convivencia de tres grupos: aleaciones auríferas, aleaciones a base de paladio y aleaciones de metales no preciosos. Aunque las aleaciones níquel-cromo y cobalto-cromo presentan puntos de fusión elevados, bajo coste y buenas propiedades mecánicas, su biocompatibilidad es deficiente. Las prótesis fabricadas con estos materiales suelen provocar oscurecimiento, enrojecimiento, inflamación, alergias y otras afecciones en la mucosa oral. En la actualidad existe un consenso científico sobre el potencial alergénico y cancerígeno del níquel y el cromo. Por estos motivos, las aleaciones níquel-cromo y cobalto-cromo están siendo sustituidas paulatinamente por materiales más adecuados.
 
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